jueves, 13 de octubre de 2016

LA INSPIRACIÓN (Y OTRAS NEURAS ESCRITORILES).

La entrada de hoy tiene que ver con algo que me ha pasado en los últimos días. Veréis, estaba yo tan contenta escribiendo mi última novela (y pasándomelo de lujo) cuando de repente un flash me ha apartado de ella. Era el germen de una nueva historia. Y yo, que estaba empeñada en no comezar nada nuevo hasta que terminara lo empezado, intenté ignorarlo. Debía hacerlo si quería seguir el plan establecido.
Pero nada, no hubo manera. Al final tuve que dar forma en una libreta al esbozo de lo que sería la nueva historia, y después empezar con el prólogo y un par de capítulos. Total, que en ella estoy, muy a mi pesar (porque la trama me gusta, me gusta mucho, y no sé cuándo retomaré la anterior).






¿A vosotros también os ocurre? Porque a mí me da una rabia tremenda tener que dejar una historia a medias para ponerme con otra. Pero esta cabeza mía no me da tregua. Y claro, cuando retomo la que había dejado en pausa ya no me acuerdo de todo lo que me tendría que acordar y tengo que leerla para volver a ponerme en situación.
En fin. Que me gustaría llevar una rutina ordenada, terminar una historia, empezar con otra. Esas cosas. Está claro que lo mío no es seguir un plan ordenado.
Tampoco a la hora de escribir sigo un esquema, sino que voy por libre. Los personajes me van marcando lo que ocurre, y a veces se sueltan la melena y me dejan boquiabierta hasta a mí. Estoy segura de que todo sería mucho más fácil si pudiera seguir un croquis y adaptarme a él.
Pero qué complicada soy.